Fría.
Gris.
Mía.
Grande y chica.
Colectivos, mates, kioskos, bufandas, paraguas y alfajores.
Cafés y celulares, de pronto algún libro.
Cada día más linda, esta ciudad mía.
Ajena a veces. Me llama pero no quiero, escucharla.
Así está bien, querida Buenos Aires, tres semanas de romance. Un poco más también.
Pero así queda.
Yo me vuelvo al mar.
Calor.
Él.
Ellos.
La bici.
Cantar.
Yo me vuelvo.
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