La quietud en movimiento.
La copa con un fondito de vino en un rincón, una caja de cigarrillos, las sillas justo en donde nunca están.
La expectativa es una fiesta diferente. Siempre.
Las hay de todos tipos y se las puede calificar de mejor, peor, otra cosa, o nada que ver. Y algunas veces cuando hubo expectativa, luego puede tentarnos la desilusión; no vale la pena.
Porque siempre alguien se emocionó, otro se rió, dos se reencontraron y otros observaron.
Si fue un cumpleaños quedarán migas de bizcochuelo, si fue un concierto una cuerda de guitarra, en una feria, ropa desacomodada.
Algo se habrá movido y algo se habrá ordenado.
Fin de fiesta. El mejor desorden del mundo.
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