Sé que era martes porque antes de que llegues fui a la feria
muy temprano era
yo tan contenta
compré el pan de siempre
y también uno especial que ni comimos.
A besos sí,
con lo que me gusta el desayuno a mí
esta vez se me cerró el estómago
en tus manos frías calentándose en mi piel.
Me agarraste fuerte
porque empezaba el invierno
nos mirábamos sin miedo.
Sé que para vos también fue así
Cocinaste un postre de manzana a las 8 de la mañana
para traerme
como si nada.
Todo lo demás no estuvo a la altura de esos primeros encuentros.
A veces no entiendo si la magia es real y fugaz,
o me encantan mis mentiras.
No estoy hablando de vos ahora.
Ahora sí: no estoy segura de que me gustes.
Ahora que no me comés
ni me cocinás.
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