domingo, 27 de marzo de 2016

Primavera en el Caribe

En mi corazón es otoño, ya es la cuarta vez que llego a esta temporada por el norte, pero algo adentro no se adapta.
Será porque cumplo años el 21 de marzo. Siempre seré esa niña "del día que comienza el otoño".
En México es el hermoso Equinoccio de primavera. Es algo muy lindo también, pero no tan propio como sentir que viene la lluvia, que se acerca el frío y los cafés con leche en mi nueva vuelta al sol.
Y ese mismo corazón pide con cada vez más fuerza escribir.
Sacar afuera.
Me ordeno en mi desorden y sonrío porque llega la tarde, porque él toca la guitarra en la torre, porque el sol se va por un rato y desde la ventana entra el aire fresco y los cantos de los pájaros. Salen las lagarijas a saludar, ladran los perros porque pasa una bici.
Suspiro en calma mientras mi mente quiere hablar y me dice que no se escribe nada muy extraordinario desde la paz.
No la escucho.
Hoy empecé a escribir un blog.


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